El próximo 28 de Enero (sábado) tendrá lugar la Conferencia Política del PCA en el Jardín Botánico de Córdoba.El Partido Comunista de Andalucía celebra una Conferencia Política para tratar de adecuar su práctica como colectivo a un determinado sentido estratégico.
Este sentido estratégico es el acordado de forma certera por el XVIII Congreso del PCE y el X Congreso del PCA: “implicar al PCE en una lucha contra una salida neoliberal e incluso autoritaria o fascista de la crisis, consiguiendo mejorar la correlación de fuerzas en la lucha anticapitalista mediante un proceso de acumulación de fuerzas. Para ello debemos hacer del PCE un instrumento político, organizativo, social y cultural, útil y eficaz, que facilite a la clase trabajadora y al conjunto del pueblo tomar la iniciativa en la lucha contra los efectos de la actual crisis. Un PCE que practique el debate ideológico para construir una alternativa que vaya desde lo concreto hasta el horizonte de la construcción del socialismo y el comunismo.
El escándalo en el que se halla implicado Iñaki Urdangarin, duque de Palma, esposo de la infanta Cristina de Borbón y yerno del rey Juan Carlos I, atrae de nuevo la atención sobre los negocios ocultos de la familia Real. Una cuestión hasta ahora tabú en los medios de comunicación de España.
Según la Constitución española: “La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad.” Por eso sin duda la prensa mantiene una omertá de silencio en torno a los asuntos de la monarquía. En cambio, entre los libros sobre Juan Carlos, destacan trabajos serios que critican aspectos de la vida del rey con argumentos documentados y aportan luz sobre la extravagante trayectoria de la familia Real.
Hace más de trece años, en mayo de 1998, el periodista de origen estadounidense afincado en Inglaterra Jon Lee Anderson, escribió en The New Yorker un amplio perfil del rey español Juan Carlos I. El texto fue censurado en España, algo que, según comentó años después el periodista, le dejó desconcertado. En su opinión “la actitud de los directores de medios y la percepción de un círculo muy pequeño de que la democracia española era frágil, hacia que se censuraran las noticias”. Tuvo que llegar el año 2006 para que se publicase, pero fue incluido en un dossier sobre Jon Lee Anderson publicado por la Asociación de la Prensa de Aragón con motivo de su asistencia a un Congreso de Periodismo Digital en Huesca. Lo curioso es que lo escrito por Anderson no era en absoluto crítico ni con la figura del Juan Carlos I ni con la monarquía en general. Su principal fuente era el servicio de prensa de la Casa Real y no recogía ni un sólo comentario de algún opositor a la institución monárquica. Sin embargo, a lo largo de sus catorce páginas se aprecian elementos que cualquier español hubiera identificado como impublicables en España: recuerda que Alfonso XIII, el abuelo de Juan Carlos I, tras su derrocamiento “vivió una vida de playboy, mujeriego, era aficionado al juego y la caza”; destaca la estrecha relación entre Franco y el Juan Carlos I, y se hace eco de alguno de los escándalos sexuales y económicos.
En el año 2011, la campaña contra la crisis, la lucha contra las medidas antisociales del gobierno, el avance del movimiento republicano, la necesidad de exigir justicia, verdad y reparación en relación con las víctimas del franquismo, las movilizaciones de lo que se ha llamado 15 M y las elecciones municipales, autonómicas y generales, han centrado nuestra actividad. Ha sido un año duro pero tenemos que reconocer que en estos retos el Partido ha sabido estar a la altura de unas circunstancias difíciles, por lo que hoy podemos presentar un buen balance del trabajo realizado. La presencia del Partido en todo tipo de movilizaciones nos ha dado credibilidad y prestigio entre los sectores que hoy luchan contra las políticas neoliberales que tratan de aprovechar la crisis para una refundación del capitalismo y entre quienes exigen más democracia ya. Por otra parte, los resultados electorales de IU nos permiten tener una mayor proyección institucional y hacer que nuestras propuestas tengan una mayor posibilidad de hacerse visibles. Por todo ello reitero la felicitación que el último Comité Federal hizo extensiva a toda la militancia del PCE.
Hemos situado al PCE en el terreno de la política, ahora se trata de avanzar también en la consolidación de la organización, en desarrollar los acuerdos del XVIII Congreso. Para ello, durante este 2012 debemos priorizar las tareas relacionadas con la reconstrucción de las estructuras territoriales y sectoriales del Partido, especialmente las de base, para que así pueda ser más eficaz nuestro trabajo. Tenemos que tener muy presente que 2012 va a ser un año en el que se endurecerá la confrontación capital-trabajo, vamos a sufrir la ofensiva del capital para acentuar la salida antisocial de la crisis, veremos cómo la lucha de clases se nos presenta en estado puro, cómo el capital va a intentar una nueva vuelta de tuerca en disminución de derechos sociales, en recortes de los restos de las conquistas laborales y sociales conseguidas durante años de luchas obreras, y también cómo se plantearán más retrocesos democráticos que acaben por vaciar de contenido o anular directamente las partes positivas que tenía la Constitución del 78 y todo ello con el fin de imponer un nuevo sistema social, laboral e institucional que haga más fácil implementar las políticas ultraliberales y asegurar así el dominio de las fuerzas del capital sobre las del trabajo. Para enfrentar esta ofensiva necesitamos de un Partido mejor estructurado y organizado.
Desde hace dos años cada mes y medio más o menos se representa una ópera bufa denominada "salvemos al euro". El guión viene a ser el siguiente: alguien con base en EEUU y vinculado al FMI, a la administración norteamericana o a la OCDE hace unas declaraciones diciendo que el euro está hecho unos zorros. Se dispara la prima de riesgo de uno o más países o caen las bolsas o ambas cosas a la vez. A continuación salen Barroso, Almunia y Van Rompuy diciendo que la UE es sólida, que el euro es una roca y que las instituciones europeas funcionan como un reloj. El siguiente acto es una diarrea de declaraciones de expertos y tertulianos sobre la necesidad de dar un paso valiente hacia la integración europea, la gobernanza, el federalismo y otras milongas. Cuando el número de estupideces alcanza una masa crítica, los padres y las madres de la patria convocan una cumbre. Hasta aquí el planteamiento del drama.
A continuación viene el nudo: la Comisión Europea pide responsabilidad y espíritu de Estado. Rajoy y Salgado hablan del crédito a las familias y las empresas. Merkel dice "nein", siempre, sea lo que sea. Sarkozy adopta su expresión más zorruna: "no os preocupéis, yo sé cómo hay que tratar a esta mujer". Las bolsas oscilan como en una montaña rusa. Las agencias de calificación rebajan a dos o tres países y a media docena de bancos. Montoro explica que con él no habría pasado y Mayor Oreja que con Franco vivíamos mejor. El mundo se acuesta temblando. Por último llega el desenlace, que siempre reviste la misma forma: un poco más de austeridad y un par de principios inamovibles del Tratado de Lisboa que se van por la alcantarilla. Las bolsas respiran y en la foto de familia brillan caras de satisfacción por haber salvado definitivamente al euro. Hasta dentro de cinco o seis semanas en que se repone la obra: el euro vuelve a estar en peligro y los cerebros privilegiados que nos gobiernan vuelven a salvarlo definitivamente con otra dosis de recortes y tirando a la basura un par de artículos nuevos del Tratado de la Unión.